Resumo

Entretenerse no es un asunto que sucede sin más en nuestra vida (Han, 2018); los pueblos a lo largo de la historia han reproducido prácticas de entretenimiento que favorece la diversión de las personas; estas actividades son diversas y sus expresiones dependen de diferentes factores como condiciones geográficas, recursos, formas organizativas, entre otras, y que posteriormente reciben denominaciones recogidas por algunas ciencias o disciplinas en tanto, se supone que constituyen reflexiones más amplias; ello sucedió con la alquimia, con la educación y sin duda pasa lo mismo con las prácticas usadas como acciones de diversión y entretenimiento (Falcón, 2000; Han, 2018; Roldán, 2009; Verdú et al., 2003) y que hoy comprendemos como RECREACIÓN, identificada como campo de saber (Gerlero, 2018; Medina et al., 2019; Osorio-Correa, 2019; Peralta-Antiga, Medina-Valencia, et al., 2015) que se ha reconocido tardíamente como lo expresa Gerlero (2021).Para algunos, el entretenimiento surge en el momento en que se da la división entre ocio y trabajo, es decir en el siglo XVIII (Han, 2018); sin embargo, es una tesis que no soporta un análisis muy profundo en tanto los pueblos como se ha mencionado, han mantenido formas y acciones de entretenimiento que divierten y que independientemente de la denominación que se dé, han servido de manera profunda a constituirse como pueblo (Antoñanzas, 2005; Paredes, 2002; Verdú et al., 2003); asunto que se ha ocultado, gracias a las formas como el positivismo ha menospreciado lo lúdico, lo autotélico, aquello estorba a su visión plana del universo como ya se ha citado. Este ocultamiento y este desprecio por las formas como los seres humanos construyen sus lazos sociables (Buenaventura, 2015), hace pensar que las expresiones propias del entretenimiento, lo autotélico, la diversión, la fiesta (Molina y Sánchez, 2016) tienen un papel más importante de lo que parece en la consolidación de los lazos sociales (Han, 2018).

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